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az, paz, paz es sin duda una de las
palabra más mencionada en la Venezuela de hoy. Gobierno, oposición, estudiantes
y sociedad civil se disputan los títulos de “pacificadores”, “pacíficos”, o
“amantes de la paz”. En estos días tan agitados y de tantos conflictos, si
alguien muere en medio de una protesta, hay algún lesionado o heridos se echan
la culpa unos con otros, el gobierno dice que es la extrema derecha, ultra
derecha reaccionaria y cuanto calificativo se le ocurre, por el otro lado la
oposición que es culpa de los grupos armados chavistas, los colectivos armados
y también una serie de adjetivos que
usan entre ellos, dando la impresión que no les importa en realidad lo que está
pasando en el país y no asumiendo nadie la responsabilidad de las personas que
han muerto hasta el momento.
En medio de este contexto de
conflicto social y de incertidumbre, viene a mi mente las palabras de cristo,
aquellas famosas palabras que dijera en el celebre sermón del monte y que encontramos
en el evangelio de mateo capítulo 5 versículo 9 que dice: Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de
Dios. Y me pregunto: ¿y la iglesia, que papel jugamos en todo esto?, ¿de
parte de quien estamos?, ¿a quién debemos apoyar?; particularmente creo que es
el tiempo de Dios para la iglesia en Venezuela, el tiempo de los pacificadores,
tiempo de que la iglesia del señor deje atrás los conflictos políticos en los
cuales (igual que todo el país) se ha visto inmersa en lo últimos años, tomemos
una actitud imparcial de cara a esta realidad y nos esforcemos para que el
mundo entienda el verdadero significado de la paz que hay en cristo Jesús “La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la
doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo” (juan
14:27). La verdadera paz la ofrece cristo y lo sabemos, nosotros somos sus
embajadores en esta tierra enseñemos el camino de la paz verdadera.
Hoy más que nunca cobra vigencia la
palabra que Dios hablo al profeta Jeremías cuando dijo: por tanto, así dijo Jehová: si te convirtieres, yo te restaurare, y
delante de mi estarás; y si entresacares lo precioso de lo vil, serás como
mi boca. Conviértanse ellos a ti, y tú no te conviertas a ellos. (Jeremías
15:19), pero, ¿Qué hemos visto los últimos años?, hemos sido testigos de
cómo la iglesia se ha dejado adoctrinar cuando los que estamos supuestos a adoctrinar somos la iglesia, o ¿a
quién fue que Jesús le dijo estas palabras? “Por tanto, id, y haced discípulos
a todas las naciones” (mateo 28:19 a) y hoy somos testigo de cómo muchos en la
iglesia de cristo no solo aprende acerca de ideologías y filosofías huecas (lo
cual no está mal saber y conocerlas) sino que se convierten a ellas y oímos
afirmaciones o comentarios como estos: ¡yo estoy contra el capitalismo, lo mío
es el socialismo!, ¡ese es un verdadero socialista!, ¡esos son comunistas,
mucho cuidado!, yo soy progresista o
socialdemócrata etc. Y se acentúan tristemente los pleitos, divisiones,
contiendas consecuencia de que la iglesia está dividida entre “socialistas”
“comunistas” “capitalistas” o “marxistas” entre otras y defienden cualquier
sistema de gobierno o ideología mucho más de los que defienden y representan la
ideología cristiana, la idea original de cristo para el hombre, el plan de Dios
para la humanidad, la verdadera doctrina de cristo, la enseñanza del maestro.
Ante toda esta realidad llego tu tiempo iglesia, tu día es hoy levántate, alza
tus ojos y cumple tu ministerio estamos aquí para brillar y relucir en momentos
como estos por eso debo decir con certeza. Este es el tiempo de los pacificadores…

